Fábulas

AUCIELLO GRIFONE

Ilustración de Berta Xirinachs

Ilustración de Berta Xirinachs

Érase una vez un rey que estaba muy enfermo. Todo el mundo pensaba que su enfermedad era incurable, pero un día se acercó a su corte una viejita (que tenía el aspecto de una bruja…) que le dijo: Majestad, solo hay una manera de curar Vuestra enfermedad, y es gracias a una pluma del Auciello Grifone.

El Rey esperanzado enseguida mandó a llamar a sus dos hijos y los envió en búsqueda de la pluma que podía salvarle la vida. Y así fue que los dos hermanos montaron en sus corceles y emprendieron el viaje hacia el monte de Vietri sul Mare, donde estaba el nido del Auciello Grifone. Una vez llegados a su falda decidieron dividirse para encontrar la pluma más deprisa, y quedaron en el mismo sitio en cuanto la hubiesen encontrado.

Sea dicho que el hermano menor era bueno, y realmente quería salvar a su padre, pero el mayor solo tenía ansia de apoderarse del trono, y así fue que, mientras el pequeño continuó su camino, el mayor se quedó en la primera garita derrochando toda su riqueza.

Una vez llegado a la cima del monte, el hermano menor se volvió a encontrar con la viejita que le dijo esta vez: Solo hay una manera de recuperar la pluma del Auciello Grifone: cuando amanezca, el pájaro despegará su vuelo, y si estás sujetando una de sus plumas en este momento, se te quedará en la mano y así podrás salvar a tu padre.

El príncipe así lo hizo, y una vez con la pluma milagrosa en su poder empezó a bajar a toda prisa el monte para encontrarse con su hermano mayor, que después de haberle pedido que extrajera la pluma de su saco, le apuñaló por la espalda y le mató.

El hermano mayor volvió al castillo y entregó la pluma al Rey, quien le bendijo por haberle salvado la vida prometiéndole todavía más riquezas de las que le hubiesen tocado, y al preguntar por su hermano menor, este respondió que nunca le había vuelto a ver después de que se separaran en el cruce…

Los años pasaron, y un día un pastor, paseando por un prado a las faldas del monte de Vietri sul Mare, encontró un hueso y decidió construirse una flauta. Una vez que sonó la flauta, se sorprendió al escuchar una melodía que así decía:

Pastor mío que me tienes en tus manos,

Abrázame fuerte y no me dejes más,

                  Por una pluma de Auciello Grifone

mi hermano ha sido un traidor

                  Y después de haberme matado

dentro una fosa me ha tirado…

El pastor se hizo famoso con su flauta mágica, tanto que el Rey en persona le invitó a la corte para escuchar el prodigio, y una vez hubo escuchado quiso sonar el mismo la flauta, sorprendiéndose de que esta vez la melodía fuese otra:

Papa, papa, papa,

Abrázame fuerte y no me dejes más……

El Rey no creía a sus oídos, y quiso dejarle la flauta a su mujer la Reina:

Mamá, mamá, mamá,

Abrázame fuerte y no me dejes más………

Y así enseguida a su hija la Princesa:

Hermanita, hermanita mía,

Abrázame fuerte y no me dejes más……

Un terrible presentimiento se apoderó del Rey, que mandó llamar a su hijo mayor para obligarle a tocar la flauta:

Hermano infame que me tienes en tus manos

Abrázame fuerte y no me dejes más……

El Rey había entendido que la melodia que salía de la flauta no era otra cosa sino la voz de su hijo menor, que reclamaba justicia por su suerte… Y así fue que mandó encerrar al Príncipe que por su codicia había matado a su hermano…

Y todavía a día de hoy, paseando por las faldas del monte de Vietri sul Mare, a veces se escucha una triste melodía…

Por una pluma de Auciello Grifone

mi hermano ha sido un traidor

                  Y después de haberme matado

dentro una fosa me ha tirado…

 


 

LEGGENDA DI COLAPESCE

En su versión más conocida, la de Palermo, esta leyenda nos cuenta la historia de un tal Nicola (Cola di Messina), hijo de un pescador, apodado Colapesce por su capacidad de moverse en el agua, y no solo de moverse! Colapesce podía permanecer debajo del agua igual que un pez y era mucha la gente que lo creía hijo del dios Neptuno.

Su fama llegó al rey de Sicilia y emperador Federico II di Svevia, que preocupado por los numerosos terremotos que sufría la Sicilia, le pidió de ir a averiguar sobre que estaba apoyada la isla.

Colapesce, obedeciendo al rey, se tiró al agua….

Todos esperaban ansiosos su regreso…pero las noticias que trajo no eran buenas:

”La Sicilia, mi rey, se mantiene sobre tres columnas, pero desafortunadamente una de ella está rota! “Dijo.

El rey desesperado le pidió de ayudarle, de buscar una forma de reparar aquella columna, y fue así que Colapesce volvió a sumergirse.

Los días pasaban y el rey esperaba a la orilla del mar el regreso del joven Nicola… esperó muchos días, pero nada, ninguna noticia …casi había perdido toda esperanza de volver a verle, hasta que un día pudo escuchar la voz de Colapesce:

“Majestad!!!!Estoy aquí!!!En el fondo del mar!!!!Y no puedo volver…me quedo aquí …sosteniendo la columna, rezad por mí!”

Colapesce decidió sacrificar su vida entera para proteger su tierra y su gente…y, hoy también, sigue allí… sosteniendo la columna…